¿Por qué contratar a un estudio de arquitectura para algo aparentemente sencillo como una reforma ?

Cuando nos decidimos a dar el paso de reformar nuestra vivienda empiezan a surgir muchas dudas e incertidumbres respecto al coste que va a suponer, con qué personas tengo que contar, si es necesario pedir ayuda a un profesional o seré capaz de hacerlo yo sólo... No lo dudes, cuenta con un profesional junto a ti si quieres ahorrarte disgustos.


Si no es la primera vez que te enfrentas a una reforma entenderás la mayor parte de las razones que se van a exponer pero si nunca antes has pasado por una estamos seguros de que te resultará interesante seguir leyendo:



Desarrollo de la propuesta

La experiencia de un arquitecto a la hora de distribuir espacios, de conocer que elementos estructurales o de instalaciones del edificio se pueden modificar o derivar a otro lugar y el conocimiento de normativa en cuanto a los espacios mínimos de cada una de las estancias serán cruciales para que el resultado final sea un éxito.


Además un arquitecto no solamente sabe ¨poner tabiques¨, también te dará buenas ideas a la hora de elegir mobiliario e incluso te podrá proponer elementos como estanterías, bañeras o bancos hechos de obra los cuales tengan una estética diferenciadora a un coste muy bajo.



Obtención de licencias

Si estás pensando en tirar algún tabique tienes que saber que en Zaragoza es obligatorio obtener una licencia de obra mayor, la cual necesita proyecto técnico redactado y firmado por un técnico competente. El arquitecto que escojas sabrá definir de la mejor manera el proyecto mediante planos y memorias para que llegue a buen puerto y todo sea muy ágil. Además, se encargará de la presentación ante el ayuntamiento de todo el papeleo que ello conlleva.


Si en cambio lo único que buscas es cambiar unos acabados en unas paredes o cambiar unas ventanas también deberás pedir una licencia de obra menor, la cual también necesita de un trámite administrativo en el ayuntamiento que, aunque no precise de la firma de un técnico, él sabrá que hacer y te ahorrará mucho tiempo.



Asesoramiento ante los presupuestos

Un arquitecto es la persona que velará por tus intereses. Por ello, a la hora de la contratación de la obra, será la persona que te pueda asesorar sobre la profesionalidad de los diferentes gremios o constructores y podrá revisar junto a ti las propuestas de precios que recibes.

Un arquitecto es la persona que velará por tus intereses.

Los presupuestos se harán respecto a unas mediciones que habrá desarrollado el arquitecto. De esta manera tendrás la seguridad de que no se está presupuestando de más. Además vigilará que las calidades especificadas en el proyecto sean las que finalmente se presupuestan.



Seguimiento de la obra

Una vez comenzada la obra, el arquitecto tendrá la labor de lo que se conoce como dirección de obra. Esto incluye un largo listado de tareas:


  • Las visitas previas a las demoliciones para explicarles que elementos hay que respetar.

  • El control de que se cumplen las normas de seguridad en la obra.

  • Las visitas periódicas a revisar los trabajos que se están realizando.

  • El control de que se está ejecutando todo según el proyecto.

  • La toma de decisiones técnicas importantes que puedan surgir por el desarrollo de la obra (desviaciones de instalaciones, aparición de elementos estructurales no previstos...)

  • Evitar desviaciones en el presupuesto e incluso tratar de reducir costes con soluciones in situ.

  • La gestión con el constructor de posibles modificaciones de proyecto que surjan durante el transcurso del mismo ( a todos se nos ocurren mejoras una vez empezadas las obras)

  • Controlar que se están cumpliendo los plazos de ejecución...

El estrés y tiempo que supone dirigir una obra y estar día a día en ella no compensa en comparación al coste de un arquitecto.

En resumen, un largo número de tareas que de otro modo tendrías que llevar a cabo solo y el estrés que ello genera normalmente es poco compatible con el desarrollo de nuestras vidas. Además, podrías incurrir en tomar decisiones erróneas que te cuesten mucho dinero.



Ahorro de costes

Si la persona que está llevando a cabo la obra no está supervisada por alguien externo es previsible que pueda querer incrementar costes ya que no es sencillo saber los metros exactos de tabique, baldosas o tubos de instalaciones que se han ejecutado en una obra. Esto no quiere decir que no haya gremios honrados que realmente cobren únicamente lo que se ejecuta, pero bien es cierto que más vale pecar de precavido que lamentar no haberlo sido.


Es por ello que el arquitecto será la persona encargada de certificar que los trabajos que se quieren facturar por el constructor son los reales y no se incrementen costes inexistentes. Además, si ve que puede haber algún incremento respecto a lo presupuestado, podrá pensar en diferentes opciones más económicas para no perjudicar tu economía.

El ahorro de costes que puede conseguir un arquitecto por la redacción de proyecto y dirección de obra, en la mayoría de ocasiones, cubre lo que recibe por sus honorarios.


Conocimiento técnico

Al igual que un médico tiene los conocimientos para recetar un medicamento o practicar una cirugía, los arquitectos conocen el funcionamiento de todos los elementos que conforman una vivienda (estructura, instalaciones de agua fría, agua caliente, climatización, ventilación, electricidad, saneamiento, calefacción, composición de los tabiques, como llevar de la manera más eficiente las instalaciones por la casa, ...)


Obviamente es algo sobre lo que se puede aprender pero durante el transcurso de la obra hay decisiones técnicas complicadas que pueden distorsionar por completo el precio final de la obra además de acarrear serios problemas en un futuro. Por lo tanto, te recomendamos no experimentar con la casa en la que quieres vivir durante un largo tiempo ya que al final solamente recordarás todas las penurias que pasaste hasta conseguir el resultado final.



Gestión de gremios

Si por las características de la obra, o porque conoces a un amigo que pone ventanas o es pintor y quieres que participe en ella, tendrás que saber que tu constructor, al que le has contratado la obra, no va a querer hacerse responsable de esa persona externa. Además, en caso de que haya algún problema, nunca se sabrá de quién es la responsabilidad exactamente.


Por ello, la figura del arquitecto, en un caso como éste, es la encargada de gestionar quien entra y cuando a la obra para que no haya retrasos y no interfieran los trabajos de uno con los del otro. Esto hará que la obra se desarrolle con fluidez.



Por lo tanto, como podemos ver, hay muchas razones que justifican la presencia de un arquitecto incluso en una obra aparentemente sencilla como pueda ser una reforma. No dudes en contratar a un arquitecto con experiencia que te acompañe durante todo el proceso en ocasiones largo y tedioso. Será quien te guíe y te asesore de la mejor manera velando por tus intereses y será la forma en la que únicamente tengas que pensar en disfrutar del resultado. No quieras entrar por la puerta de tu casa y recordar todos los malos momentos y el estrés que te provocó reformarte la casa.

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